Amante Eterno - J. R. Ward

Hola Bloggers ^^

La siguiente reseña que presento tenía que estar posteada desde hace siglos - Literalmente - pero me daba pereza escribirla, ahora la tengo y os la dejo para que la disfruteis y opineis ^^

Título: Amante Eterno
Saga: La Hermandad De La Daga Negra - Libro II
Auntora: J.R. Ward.
Cedido por Cículo de Lectores ^^

Sinopsis:
Dentro de la Hermandad, Rhage es el vampiro con el apetito más fuerte. Es el mejor guerrero, el más rápido para actuar por sus impulsos y el amante más voraz… porque por dentro arde una feroz maldición lanzada por la Virgen Escriba. Poseído por este lado oscuro, Rhage teme el momento en que su dragón interior sea liberado, convirtiéndolo en un peligro para todos los que lo rodean. Mary Luce, sobreviviente de muchas penalidades, es involuntariamente introducida en el mundo de los vampiros y confiada a la protección de Rhage. Con una maldición que amenaza su propia vida, Mary no está buscando amor. Hace años que perdió su fe en los milagros. Pero cuando la intensa atracción animal de Rhage se convierte en algo más emocional, él sabe que debe hacerla suya. Mientras sus enemigos se acercan, Mary lucha desesperadamente por conseguir una vida eterna junto al hombre al que ama…

 Rhage es el guerrero que más cualidades positivas tiene en su especie: Fuerte, guapo, alto, rubio, buenísimo en la cama y un buen guerrero.  Su único defecto es la maldición impuesta por la Virgen Escribana hace mucho tiempo, una maldición que lleva arrastrando con pesar y dolor, que solo logra consolar cuando el odio por sus enemigos es superior a sus fuerzas, convirtiéndolo en un dragón.
A pesar de todos sus atributos, el chico se destaca por sus tormentos y sufrimientos - Atributos que, al parecer poseen todos los machos de la hermandad – y busca la manera de aliviar el dolor. 

Por otro lado está la humana Mary Luce, mujer común y corriente que intenta vivir una vida normalmente posible, ocultándole al mundo su enfermedad: cáncer.

Como es de esperar, en el encuentro entre estas dos personas surgen un sentimiento más allá de la amistad y solo la llama de la pasión puede calmar los gritos de sus corazones. Pero, ¿cómo será capaz Mary Luce de enfrentarse a Rhage y decirle que va a morir pronto? Y, sobre todo ¿cómo reaccionará ante esta noticia Rhage?

Es el segundo libro de la saga La Hermandad de la Daga Negra, es el primer libro en el que se describe detalladamente las características y los sentimientos de los personajes principales. Nuestros protagonistas son seres atormentados por la situación que están atravesando, el momento de “enamorarse” sucede demasiado pronto, para mi gusto, detalle que odié, odio y odiaré mientras vida de lectora tenga.
Entre Rhage y Mary suceden muchas cosas bonitas, extrañas y excitantes que entretienen al lector pero otras veces se hacen algo cansino lo bonito, extraño y excitante, con Wrath tuve suficiente con el sexo puro y duro.

A medida que avanza la historia – lo bueno de la saga – vamos conociendo nuevos personajes como John Mathew y Bella, que son los únicos amigos de Mary Luce que intentan hacerme la lectura más entretenida, igualmente comenzamos a leer lo que sería el comienzo de la tercera parte de la saga que sería la historia entre Zsadist y Bella una historia que hasta ahora no sabría como clasificarla - ¿tal vez más dramática? – tendrá que leérmela de nuevo.

A esta historia se le suman los rectrictores, los malos malísimos, juegan una parte muy importante en la historia aunque al final me aburrieron más de lo que llegué a imaginar.

Para mi gusto, pienso que la autora se excede en detalles que no serían tan importantes, lo mismo digo con el dramatismo de la historia, un poco de drama no está mal pero de ahí a que el drama aparezca en el segundo, tercero, cuarto y quinto libro – por no hablar del sexto que no lo he leído – y lo peor de todo es que el dramatismo va en aumento por suerte con finales felices.


De repente, la miró.
- ¿Qué ocurre?
- Lo siento, yo, eh... - La joven se ocupó otra vez de su ensalada. Pero enseguida volvió a mirarlo comer.
- No me quitas los ojos de encima y voy a ruborizarme - dijo con voz cansina.
- Lo siento.
- Yo no. Me gusta que me mires.


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